
Hola chicos, en esta ocasión nació de mi corazón hablarles de algo que estoy segura lo hemos escuchado siempre: lo bueno y lo malo. ¿Que es lo bueno? ¿Que es lo malo? Creo que desde chiquitos nos enseñaron sobre esto. Es tan difícil pensar que ahora siendo ya jóvenes aun nos cueste tanto identificar estas dos palabras que se disfrazan de tantas cosas que rodean nuestra vida. Pero para explicarles esto, necesito llevarlos a la Palabra en el libro de San Juan 3, 1:11. ¿Qué dice? Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. Vaya! Tan sencillo, 8 palabras que seguramente utilizamos siempre, pero estoy segura que muchas veces no las ponemos en practica. ¿Qué? Pues es cierto, toda mi vida me la pase viendo “lo malo” de mi, y nunca “lo bueno”, en las situaciones solo veía “lo malo” y no “lo bueno”, en decisiones usualmente tomaba el camino mas fácil, o sea “lo malo” y no “lo bueno”. Creo que hasta te cansaste de leer esas palabras, pero déjame contarte algo, una situación como todas, un momento como todos, donde descubrí, que además de hacer lo bueno, debo fijarme en lo bueno. Una noche de sábado en el servicio general de la iglesia, había un enfrentamiento, algo que no estaba bien, me sentía señalada, observada por todos, sabia que la persona que iba a llegar esa noche, causaría revolución en la mente de muchas personas que estaban presentes. En el momento en que ella entro a la iglesia, solamente empezaron las burlas y risitas escondidas que simplemente no podían evitar, no pude evitar molestarme, no pude evitar que las lagrimas salieran de mis ojos, no lo entendía. Estando en el pulpito, inicio el servicio, iniciamos cantando un canto de adoración, y yo seguía molesta, seguía triste, pero una voz me dijo: ¿Por qué estas aquí, para molestarte o para adorarme?, mi ser se inundo de paz, y creo que tu mismo me puedes responder, ¿Qué es lo malo?, claro, esta fácil, si me pongo a pensar en toda las burlas, las miradas, las risitas, los comentarios, creo que me hubiera perdido de “lo bueno” ¿o no?, hubiera terminado el servicio, llegado a mi casa a pensar en lo mismo, amargarme la noche y dormir terrible. Pero espera, descubrí algo maravilloso, dejar atrás todo eso, y en primer lugar hacer lo bueno, ignorar todo, y segundo fijarme en lo bueno, “La presencia de Dios”, la razón por la que estaba allí y en tercer lugar, disfrutar de lo bueno. Fue una noche increíble, llegue a mi casa en paz. Como digo siempre “tan bonito”, ¿oye? Yo se perfectamente bien que no es fácil, que muchas veces, hacer lo bueno y fijarse en lo bueno, puede ser lo más difícil, pero créeme, es lo que te hará sentir bien, por que bien dice la continuación del pasaje que te mostraba arriba: El que hace lo bueno, es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios, ósea que si Dios es bueno, entonces nosotros también debemos luchar por serlo, para ser de Dios y poder verlo todos los momentos de nuestra vida. Te lo repito de nuevo: No te fijes en lo malo, sigue lo bueno, la línea recta y justa. Dios los bendiga hoy mañana y siempre…………




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