miércoles, octubre 04, 2006

Todo es Vanidad


Una vez veía una catalogo de productos de maquillaje y moda para jovencitas, que por cierto muy bonito, jajaja creo que soy chica y no lo puedo evitar. Pues siguiendo en lo que estaba, en ese mismo catalogo leía algo realmente extraño: “Las 10 reglas que una chica no debe olvidar”, la primera era: “No desearas la moda de la temporada pasada”, en ese momento pensé, que regla tan vacía y tonta, pero lo volví a leer y me intereso esa frase: “Temporada pasada”. Es muy cierto, pensando en las cosas que visto, puedo notar que la moda cambia, mis papas me contaban cuando usaban pantalones acampanados, blusas a cuadros y zapatos de plataforma. Era gracioso pensarlo, pero realmente el motivo de esto no es la moda, he pensado seriamente como a pesar de que los tiempos cambien, nuestro Dios siempre es el mismo, su poder y su misericordia. Pensando en el pasado, en el momento en que Dios utilizo a Moisés para llevar al pueblo de Israel a la tierra prometida, o cuando David derroto a Goliat, en cada una de estas impresionantes historias notamos el poder y la gracia de Dios, historias que sin duda se repiten hasta el día de hoy, como cuando nosotros debemos llevar la luz a todos o cuando luchamos contra el pecado, es algo maravilloso pensarlo y vivirlo. Todo esto te lo escribo para hacerte saber, cuando grande y maravilloso es nuestro, Dios, que su presencia no falla, El esta en todo lugar, todo momento. Y así como dice en Eclesiastés: Generación va, y generación viene mas la tierra siempre permanece. La “tierra” es figura de algo que siempre esta, que jamás cambia, así es nuestro Dios, y cuando habla de generaciones, habla de tiempos, modas, tecnología, música, incluso nosotros mismos y todo lo que constantemente cambia, ¿a que nos lleva esto?, que debemos vivir nuestro presente, brindándole todo nuestro ser a El, que jamás cambiara y que jamás se alejara de nosotros, que nunca dejara de ser lo que es, EL GRA YO SOY, y todo lo demás, las cosas que cambian y dejan de ser, es solamente vanidad. Dios los bendiga. Eclesiastés 1:4

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